Debo decir que esta película es realmente insoportable de principio a fin. Pero, a diferencia de lo que se suele asumir cuando se usan estas palabras para referirse a algún film, no se trata de un bodrio ni mucho menos, sino de todo lo contrario. La película es estupenda y hermosa, y si resulta insoportable, es porque es sumamente conmovedora, y mantiene las emociones y sensibilidad del espectador al tope. Al menos eso me sucedió a mí.
Fiona (Julie Christie) y Grant Anderson (Gordon Pinsent) llevan casados cuarenta y cuatro años y deben enfrentarse por primera vez a una separación de un mes, debido a que ella ha decidido internarse en una clínica para personas con Alzheimer, a causa de las constantes lagunas mentales que ha estado sufriendo. Pasados los treinta días, en los que Fiona no podía recibir ningún tipo de visitas, Grant deberá sobreponerse al hecho de que su esposa no lo reconozca y que, además, esté empezando a sentir afecto por otro hombre.
Fiona (Julie Christie) y Grant Anderson (Gordon Pinsent) llevan casados cuarenta y cuatro años y deben enfrentarse por primera vez a una separación de un mes, debido a que ella ha decidido internarse en una clínica para personas con Alzheimer, a causa de las constantes lagunas mentales que ha estado sufriendo. Pasados los treinta días, en los que Fiona no podía recibir ningún tipo de visitas, Grant deberá sobreponerse al hecho de que su esposa no lo reconozca y que, además, esté empezando a sentir afecto por otro hombre.
Con tal argumento, no podíamos sino imaginar que la historia estaría cargada de emotividad y de momentos intensos. Y en efecto, la película nos lleva a lo largo del desarrollo de la enfermedad y de la desesperación de la que va siendo víctima Grant, al sentir que está perdiendo al amor de su vida. Como era también de suponer, toda la parte técnica queda de lado, no porque no sean correctas, sino porque en esta película, es más importante lo temático que lo visual. De todas maneras, la dirección artística y fotográfica están muy acorde con la historia y contribuyen a crear la atmósfera necesaria.
Volviendo a lo temático, cabe mencionar que la enfermedad y sus consecuencias no es lo único importante. La película también plantea temas vinculados a la vida en pareja, tales como amor, fidelidad o lealtad, de manera que termina siendo también una reflexión sobre la vida matrimonial y los diferentes conceptos y visiones que suelen estar asociados a ella. El personaje de Grant se nos presenta como el más devoto de los esposos, y nos conmueve enormemente su frustración y la devoción hacia su mujer. Sin embargo, poco a poco vamos descubriendo que el hombre tampoco es un santo y que tiene muchas cosas que cuestionarse y replantearse.
En última instancia, la reflexión de la película parece ser que no basta haber permanecido juntos tantos años para garantizar el éxito del matrimonio. Grant aprende en medio de su búsqueda que, a veces, el autosacrifico en favor del ser amado es una acción aún más noble de amor. Y, sin embargo, la película termina agradeciéndole su lealtad, el no haber abandonado nunca a Fiona, pudiendo haberlo hecho hace mucho tiempo. Parece una contradicción, pero no lo es. El autosacrificio, al menos en este caso, no implica abandono, sino todo lo contrario. Es una muestra más de amor, de fidelidad y desprendimiento. Aún así, Grant estaría actuando según esa terca necesidad de darle a su esposa lo que necesita. Lo que el personaje llega a cuestionarse es exactamente lo contrario. Tal vez insistir en recuperar lo perdido era, en este caso, una forma de abandono, de no entender lo que ella necesitaba o quería, una muestra más de egoísmo o de poco entendimiento.
Nos referimos en el párrafo anterior a lo que, desde nuestro punto de vista, está sucediendo en la cabeza de Grant. Aquellos que han visto la película podrían decir que el desenlace nos contradice. No se pretende arruinarle la película a nadie, pero en todo caso, la anterior es una reflexión personal y, como en muchas películas es de suponer que cada uno pueda tener una diferente, de acuerdo a sus propias concepciones de matrimonio, fidelidad y vida en parejas. Lo que hemos tratado de referir es lo que se desprende de las actitudes de Grant, un personaje por cierto genial, y de algunas de las frases que se repiten a lo largo de la película. Podríamos quedarnos con dos. Grant narra el momento en que él y Fiona deciden casarse, culminando con la frase "nunca quise estar lejos de ella", frase que además le da el título a la película. Por otro lado, la enfermera Kristy (Kristen Thomson), reflexiona que "nunca es tarde para convertirse en el hombre que podrías haber sido". Es a partir de estas dos frases que se desprende la reflexión anterior. En todo caso, vale la pena insistir, la gracia es que cada uno logre su propia visión.
Queda solo por resaltar la notable actuación, no sólo de Julie Christie, quien ya había sido destacada en cuanta premiación ha habido este año, sino también de Gordon Pinsent en el papel del devoto esposo. Son dos actuaciones que no sólo convencen, sino que llegan a tocar al espectador. Con dos personajes tan conmovedores, y tan bien planteados, las actuaciones tenían que estar a la altura de las circunstancias y realmente lo están. Hay que destacar también el trabajo de dirección de la también actriz Sarah Polley, a quien solo conocíamos por su papel en el remake de El Amanecer de los Muertos. Vaya giro.
Así que recomiendo, a aquellos que no les gusta demostrar sus emociones en público, que esperen el DVD o a que la den en cable. Los demás son bienvenidos al cine. Pero sea como sea, hay que ver "Away From Her". Altamente recomendable. Vuelvo a lo dicho, es insoportable, pero por las situaciones planteadas, y por el estrés que provoca sobre todo, la frustración de Grant. Pero aún así, una hermosa película sobre la vida, el amor y la felicidad.


